Marco de Referencia

No obstante que la economía de México se ha ido recuperando después de su última crisis económica de 1994-1995 y que el ingreso per capita de la población ha crecido en los últimos 10 años, el país todavía presenta grandes contrastes entre ricos y pobres, entre el norte y el sur del país, y entre las ciudades y el campo. Con base en la Medición de la Pobreza 2010, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en el año 2010 se estimó que el 46.2% de la población (52 millones de habitantes) era pobre, y entre los pobres, los habitantes de comunidades rurales de menos de 2,500 habitantes eran los más pobres.

Entre los diferentes criterios que se aplican para establecer los diferentes niveles de pobreza en México, uno de ellos es el analizar la cobertura de servicios básicos (agua potable, saneamiento y manejo de desechos sólidos), en donde según la CONAGUA se estimó que en el año 2005 el 89.2% de la población tenía al menos algún tipo de servicio de agua potable y el 85.6% de la población tenía al menos algún tipo de servicio de saneamiento. La población total de México en el año 2005 era aproximadamente igual a 103.3 millones; por lo que, más de 11 millones de habitantes no tenían servicio de agua potable, y casi 15 millones de habitantes no tenían servicio de alcantarillado sanitario. Con base en esas mismas estadísticas, si se analiza únicamente el sector rural, se puede observar que los niveles de cobertura de esos servicios básicos disminuyen a 70.7% para agua potable y a 57.5% para alcantarillado sanitario. En relación con el tratamiento de las aguas residuales, el problema es aún más serio. En el año 2009 se le daba tratamiento solamente al 37.1% de las aguas residuales domésticas y al 19.3% de las aguas residuales industriales. Esta es un área en donde ISF México espera estar trabajando en los próximos años.

Otra área de oportunidad en donde ISF México espera trabajar en el futuro es el tema del manejo y disponibilidad del agua. En cualquier región del mundo este tema es, en la mayoría de los casos, un asunto de vital importancia o bien de seguridad nacional, como es el caso de México. Se tiene estimado que el volumen total de agua existente en el planeta es del orden de 1.401×109 km3, del cual el 97.5% es agua salada y el 2.5% es agua dulce. De este volumen de agua dulce, aproximadamente el 69% se localiza en glaciares y nieves perpetuas, el 30% en aguas subterráneas, el 0.3% en ríos, lagos y lagunas, y el 0.7% en pantanos y humedad del suelo.

El ciclo hidrológico es el mecanismo global que se desarrolla en todo el planeta mediante el cual el 0.3% del agua dulce disponible, cuyo volumen total es constante, se está renovando o reciclando en forma permanente. Desgraciadamente este proceso de renovación del volumen de agua dulce no es uniforme en tiempo y espacio. Esto da lugar a que algunas regiones del planeta reciban anualmente, vía precipitación pluvial, volúmenes extraordinarios de agua y otras regiones del planeta padezcan sequías casi en forma permanente. Así entonces, si el

volumen constante de agua dulce renovable es aprovechado por una población mundial cada vez mayor, esto da entonces lugar a que la disponibilidad anual de agua per cápita a nivel mundial vaya disminuyendo con el paso del tiempo. Además, si se agrega el impacto del cambio climático, esta problemática puede ser verdaderamente alarmante para algunas regiones del planeta.

En el caso de México, con base en las Estadísticas del Agua en México, Edición 2011, de la CONAGUA, se estimó que el volumen anual de agua renovable es del orden de 460.24 km3. En 1950 cuando la población del país era de 27.737 millones de habitantes, la disponibilidad de agua era de 16,593 m3/habitante. En 2009 la población de México era de 107.97 millones de habitantes y con ello la disponibilidad de agua se redujo a 4,263 m3/habitante. Para el año 2050, considerando una proyección media del crecimiento de la población, México puede llegar a tener 154.12 millones de habitantes y la disponibilidad de agua se reducirá aún más a 2,986 m3/habitante. Desgraciadamente, como se mencionó anteriormente, la disponibilidad del agua en el territorio nacional no es uniforme. De acuerdo con estadísticas de la CONAGUA, en la zona centro-norte-noroeste de México la disponibilidad de agua en el año 2000 era de 1,897 m3/habitante, y en la zona sureste la disponibilidad de agua era de 13,566 m3/habitante. Con base en criterios establecidos por organismos internacionales, países con disponibilidades anuales de agua menores a 1,700 m3/habitante tienen problemas de bienestar social por la falta de agua y países con disponibilidades anuales de agua menores a 1,000 m3/habitante padecen problemas de escasez de agua para satisfacer sus necesidades básicas de bienestar social.

A nivel regional y estatal, el territorio del Estado de Tamaulipas (donde está ubicado el centro de operaciones de ISF México) está localizado en las regiones administrativas de la CONAGUA denominadas como Región VI Río Bravo y Región IX Golfo Norte. Estas regiones,
de acuerdo con estadísticas de la CONAGUA, tenían una disponibilidad media en el año 2009 de 1,107 m3/habitante y 5,145 m3/habitante respectivamente. Por lo tanto, de acuerdo con criterios internacionales, la región norte de Tamaulipas ya tiene problemas serios de disponibilidad de agua para satisfacer las necesidades de bienestar básico de la población y la región centro y sur de Tamaulipas, a pesar de tener una disponibilidad de agua mayor, de todos modos se considera como una disponibilidad de agua baja. Todo lo comentado anteriormente lleva a una conclusión contundente, en México es urgente establecer, aplicar y darle seguimiento a políticas públicas relacionadas con el manejo del agua basadas en criterios de sustentabilidad, con enfoques integrales para su manejo que permitan asegurar un nivel mínimo de bienestar social de las comunidades que habitan las diferentes regiones del país. Por lo tanto, ISF México espera trabajar en el futuro en el desarrollo de proyectos tendientes a lograr un uso sustentable de los recursos hídricos de las diferentes regiones hidrológicas que tiene el país.